Medina Siyâsa

La ciudad fue la puerta de entrada de la meseta a la Cora de Tudmir y, de ella, al legendario Valle de Ricote. Enclavada en un risco poco accesible al lado de la emblemática Atalaya ciezana. Allí, a un par de kilómetros de la Medina, en la otra margen del río, se encuentra la milenaria Segisa. La ciudad fue fundada por los iberos y colonizada con posterioridad por romanos y visigodos. El toponímico, de origen celta (Seg significa Victoria), con el transcurrir de los siglos y las civilizaciones derivó en Siyâsa (pronunciado Siasa en árabe coloquial), después, con la castellanización, en Cieça, para llegar a la época moderna como Cieza. “El asentamiento, que alcanzó su mayor apogeo durante los siglos XI y XIII, estaba compuesto por una alcazaba que ejercía la función de fortaleza, una medina o caserío, compuesto por unas 780 casas de las que se han desenterrado 19 y una muralla, de unos tres kilómetros, que rodeaba todo el poblado. La alcazaba estaba compuesta por dos recintos: el superior donde se encontraba una torre cuadrada y el inferior, posiblemente un albacar de dimensiones más amplias que el anterior. En éste, las defensas de mampostería se adaptaban al terreno aprovechando las irregularidades escarpadas de la zona. La alcazaba se encontraba regida por una autoridad y un grueso de soldados de carácter permanente. Era en este recinto donde se refugiaban los habitantes de la zona en caso de ataques, ya que las alquerías de los alrededores habían sido abandonadas por su difícil defensa en el siglo XI. En el siglo XII, el emplazamiento ya había logrado la categoría de hisn o fortificación, desplazando a Rikut (Ricote) como capital de la comarca. Se estima que en su momento culmen la habitaron alrededor de 4000 personas de diversa índole social. Esto viene atestiguado en las dimensiones de las casas descubiertas, que oscilan entre los 234 y los 29 m2 construidos. El ocaso de esta magnífica civilización se produjo veinte años después de la conquista castellana. Desde 1264 a 1266 se produce la sublevación mudéjar en el Reino de Murcia y Alfonso X recurre a su suegro, Jaime I de Aragón, para apaciguar el reino. Éste devuelve el reino a la Corona de Castilla, pero lleva a cabo una brutal represión. Siyâsa, junto con Lorca, pagarán las más terribles consecuencias. Al no someterse mediante un pacto, toda la población es expulsada de la Medina. 

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Música mudejar s.XIII

Vista aerea con drone (                 )

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