Castillo de Sagunto

La presencia del castillo es tan antigua como el origen de la ciudad y ya los íberos establecieron allí su primer asentamiento. Tradicionalmente se habla del castillo romano, haciendo con ello referencia a la civilización que más ha marcado este monumento y donde se encontraba Saguntum. Sin embargo, en el castillo quedan pocos restos de origen romano y es un mosaico de culturas y civilizaciones (íberos, romanos, godosárabes). La fortaleza fue utilizada por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia al inicio del siglo XIX. Se encuentra dividido en siete plazas o recintos independientes: la plaza de Almenara, la plaza de Armas, la plaza de la Conejera, la plaza de la Ciudadela, la plaza Dos de Mayo, la plaza de San Fernando y Estudiantes. En el interior de las murallas, que se extienden un kilómetro a lo largo de la montaña, en el Antiquarium Epigráfico se puede contemplar una parte de la colección epigráfica más completa y significativa de la península ibérica. Las inscripciones recogen los aspectos más destacados y notables de la sociedad saguntina en distintas épocas. Muy cerca de la cara norte de las murallas se encuentra el teatro romano.

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